Recibe a todo el que escribe
Domingo a las 11 de la noche o martes a media junta. Contesta en segundos, en el canal donde te escribieron, y nunca deja a nadie en visto.

Instalamos el equipo de agentes que atiende el WhatsApp, el Instagram y el Facebook de tu inmobiliaria. Reciben al interesado, entienden qué busca, agendan la visita y te lo entregan listo para cerrar.
Trabajamos con pocas inmobiliarias a la vez. Por eso se aplica.
Así se ve la mayoría de los leads que pagas. No es culpa de tu equipo: es que los clientes buscan casa a la hora que pueden, y esa hora casi nunca es tu horario de oficina.
"Hola, ¿sigue disponible la casa de Av. Central?"
Tu anuncio hizo su trabajo. Pagaste por ese mensaje.
Tu asesor está cenando. Es martes. Es de noche. Es completamente normal.
Hay 14 mensajes nuevos. Se contestan los primeros. Este quedó a la mitad de la lista.
"Hola, buen día, ¿en qué te puedo ayudar?"
Diez horas después.
Visto y sin respuesta. Anoche ese mismo cliente le escribió a tres inmobiliarias.

Un asesor más son tres sueldos al año, capacitación, rotación y de todos modos duerme. El problema no es que falte gente: es que las primeras cinco preguntas de todo cliente son siempre las mismas, y hoy las contesta tu mejor vendedor a las 9 de la mañana en vez de estar cerrando.
La diferencia no es técnica, es de trabajo. Un chatbot responde. Un asesor vende.
No reemplaza a tu equipo. Le quita de encima la parte repetitiva para que tus asesores lleguen a la conversación cuando ya vale la pena tenerla.
Domingo a las 11 de la noche o martes a media junta. Contesta en segundos, en el canal donde te escribieron, y nunca deja a nadie en visto.
Comprar o rentar, casa o departamento, la zona, el presupuesto, cuántas recámaras y para cuándo. Una cosa a la vez, sin interrogatorio.
Busca en tu inventario y le presenta dos o tres propiedades que encajan. Si nada encaja, lo registra y le avisa cuando entre algo nuevo que sí.
Propone día y hora, toma los datos y deja la visita solicitada para que tu asesor la confirme. Sin ir y venir de mensajes.
Cuando el cliente está caliente, te pasa la conversación con todo el contexto anotado. Tú entras a cerrar, no a preguntar lo básico.
Al que dejó de contestar le escribe de nuevo horas después, en tu tono y sin insistir. Es la parte que en la vida real nadie alcanza a hacer.
Nadie va a descargar una app para preguntarte por una casa. Tus agentes trabajan en los mismos canales que ya usas, con tus mismas cuentas, y todo llega a un solo lugar.
Tu mismo número de siempre. Tus clientes no notan ningún cambio.
Contesta los DM y también a quien comenta tus publicaciones.
Los mensajes de tu página y de tus anuncios, atendidos al instante.
Una burbuja de chat en tu sitio. El que estaba viendo fotos ya no se va sin escribir.
Por si tu mercado o tu equipo lo usa.
No importa por dónde te escribieron: tú y tu equipo lo ven todo junto, con el historial completo de cada cliente.
Hoy los leads viven repartidos entre el celular de cada asesor. Al terminar el mes nadie sabe cuántos llegaron ni cuántos se cayeron. Eso se acaba: cada conversación queda ordenada en un tablero que tú abres cuando quieras.
Hola, vi la casa de Av. Central. ¿Sigue disponible?
Hola 👋 Sí, sigue disponible. ¿La buscas para comprar o para rentar?
Comprar. Pero está algo arriba de mi presupuesto
Te entiendo. ¿En cuánto andas y qué zona te queda bien? Tengo dos opciones de 3 recámaras cerca de ahí.
Hasta 3.2 millones, por la zona norte
Perfecto. Tengo Roble 214 en $2.95M y Palma 87 en $3.1M. ¿Te late que agendemos una visita el sábado?
Sábado 11:00 am · Roble 214. Lead enviado a Miguel con presupuesto, zona y tipo registrados.
Iba a visita el sábado. Vale la pena que la llames tú antes de que busque en otro lado.
Tu inventario como lo tengas hoy: Excel, hoja de Google, tu página o tu CRM. Nosotros lo ordenamos el día 1 y el agente solo puede hablar de lo que está aquí.
Qué busca, cuánto puede pagar y en qué punto va la conversación. Sin que nadie lo capture a mano.
Si un cliente se molestó o una venta se enfría, te llega el aviso a ti, no se queda perdido en un chat.
Cuántos escribieron, cuántos calificaron, cuántas visitas y qué es lo que más pregunta la gente.
Entras al chat cuando quieras y el agente se hace a un lado. Cuando terminas, retoma solo.
Sabemos cuál es el miedo real: que le diga una barbaridad a un cliente y tú te enteres después. Por eso lo primero que definimos contigo no es lo que puede decir, sino lo que tiene prohibido decir.

Solo puede hablar de lo que está en tu inventario. Si le preguntan por algo que no tienes, lo dice y ofrece lo que sí.
Cita el precio exacto que tú cargaste. Ni uno distinto, ni un aproximado, ni un "creo que…".
Si el cliente quiere negociar, esa conversación te la pasa a ti. Nunca compromete un número que tú no autorizaste.
Explica las opciones de financiamiento que sí manejas, pero mensualidades y aprobaciones las define el banco o tu asesor.
Ese sigue siendo tu trabajo, y así debe ser. Su trabajo es que llegues a la mesa con el cliente correcto.
Cuando algo se sale de lo suyo, avisa que va a confirmarlo y te entrega la conversación. Nunca improvisa.
Todo vive en una cuenta a tu nombre. Las conversaciones, los datos de tus clientes y tu inventario son tuyos. Si un día quieres seguir sin nosotros, te quedas con todo.
No es un proyecto de tres meses ni te vamos a pedir que cambies cómo trabajas. Nosotros lo armamos todo; tú pones tu información y das el visto bueno.

Llenas la solicitud de abajo. Si encajamos, te llamamos, entendemos cómo vende hoy tu equipo y te decimos con honestidad si esto te sirve o no.

Tu inventario como lo tengas hoy, tus horarios, tus políticas de comisión y las preguntas que más te hacen. Nosotros lo ordenamos.

Armamos a tus agentes con tu información, tu tono y tus reglas. Aquí no haces nada: es nuestro trabajo pesado.

Tú y tus asesores le escriben como si fueran clientes, ajustamos lo que no les guste, conectamos tus canales y empieza a atender de verdad.
Después del día 3 no te dejamos solo. Las primeras semanas revisamos las conversaciones reales contigo y lo vamos afinando con lo que de verdad pregunta tu mercado.
Aplicar ahoraPreferimos decírtelo aquí y no en la llamada. Tomamos pocas inmobiliarias a la vez porque cada sistema lo armamos a mano con tu información.
No escribe como robot: contesta con el tono de tu inmobiliaria, entiende faltas de ortografía, audios y fotos. Dicho esto, nunca le decimos a un cliente que está hablando con una persona. Si pregunta directamente, lo dice, y en la práctica a nadie le molesta cuando le están resolviendo lo que necesita a las once de la noche.
De tu inventario, como lo tengas hoy. Un Excel, una hoja de Google, tu página o tu CRM: nosotros lo ordenamos en el día 1. Solo puede hablar de las propiedades que están ahí, y cuando actualizas tu inventario se actualiza lo que ofrece.
No. Trabajamos con el número que tus clientes ya conocen y con las cuentas de Instagram y Facebook que ya tienes. Nadie tiene que enterarse de nada ni volver a guardar un contacto.
Avisa que lo va a confirmar y te pasa la conversación con todo lo que ya habló. Nunca inventa una respuesta para salir del paso. Tú defines desde el día 1 qué temas siempre quieres atender personalmente: negociaciones, casos raros, quejas.
No, y sinceramente no queremos venderte eso. Lo que hace es quitarles las primeras cinco preguntas de siempre y el trabajo de perseguir a quien no contesta, para que dediquen su día a mostrar propiedades y cerrar.
Cuando quieras. Entras al chat, el agente se hace a un lado y tú sigues la plática. Cuando terminas, retoma solo. También puedes pedirle que te avise por WhatsApp o Telegram cada vez que haya un cliente caliente.
Tuyos. Todo vive en una cuenta a tu nombre: las conversaciones, los datos y tu inventario. Nosotros lo construimos y lo mantenemos, pero la llave es tuya y te la puedes llevar el día que quieras.
Depende del tamaño de tu operación: cuántas propiedades manejas, cuántos canales conectamos y qué tanto volumen de mensajes recibes. Por eso pedimos que apliques en vez de poner un precio genérico. Después de la llamada te pasamos un número cerrado, sin sorpresas, y tú decides.
Las primeras semanas revisamos contigo las conversaciones reales y afinamos lo que haga falta. De ahí en adelante seguimos dándole mantenimiento: cambios de inventario, temporada alta, campañas nuevas, lo que vaya saliendo.
Cinco minutos. Si encajamos, te llamamos y te decimos con honestidad si esto te sirve. Si no, también te lo decimos.
La revisamos con calma y te escribimos en menos de 24 horas hábiles. Si encajamos, en ese mismo correo te mandamos el link para agendar la llamada de 30 minutos.